GRACIAS A VOSOTR@S

No podía empezar este Blog sin hacer referencia a las verdaderas personas que me enseñan día a día. Desde que tuve oportunidad he sido profesora particular de muchos niños y niñas de diferentes edades. Si no recuerdo mal, el alumno con menor edad que he tenido cumplía siete años ese curso, y el más mayor tenía dieciséis años (terminaba la Educación Secundaria Obligatoria ese mismo año). Generalmente, cuando una familia se pone en contacto conmigo, me explica el caso del niño/a al que me voy a exponer durante unos meses, un año o quizá, sea para siempre. Casi siempre suelen dedicarme unas palabras de este estilo: "Es que Jacinto tiene dificultades para trabajar con la sintaxis" o "Hola Cristina, te contacto porque Jacinta está muy perdida con los deberes, no se entera de nada y no sabe estudiar". Algunos de hecho, han llegado, incluso, a decirme que les dan ganas de dejarlos encerrarlos en la habitación o dejarlos sin salir un fin de semana.

 

En realidad mentiría si dijera que no comprendo la frustración de todos estos familiares, porque realmente nos hemos convertido en seres expertos de comparar niños (y personas en general). Si mi hijo/a no se encuentra dentro de unos cánones que ponga la sociedad, mi hijo no vale, tengo que cambiarlo para que encaje y la gente no lo critique. Luego ha resultado que Jacinto y Jacinta (estos alumnos de los que hablaba antes), solo necesitaban un empujón o una frase motivadora. Tenemos que partir de que un aula ordinaria en la Comunidad de Madrid recoge un conjunto de veinticinco o veintiséis estudiantes, y muchas veces, estos se pueden sentir solos, como si realmente este tema no fuera con ellos. También hay que colocarse en el otro lugar, en el de la persona que lleva consigo todo un curso escolar (y prácticamente toda su vida) una presión social que hace que su alumnado tenga que salir con unos objetivos definidos y bien marcados o es que acaso, tú que estás leyendo esto, ¿te imaginas que tu hijo saliera de Educación Infantil sin leer o que todos sus compañeros se supieran las tablas de multiplicar y tu hijo no? Parece una tontería absoluta, pero no lo es. Estamos hablando de padres que me llaman desesperados, de que acuden a una academia como si realmente el niño estuviera infectado por un virus que le vaya a ir comiendo poco a poco. Los profesores, hoy día es prácticamente imposible que cubran las necesidades de todo su alumnado, y decir que sí que lo hacen sería una total incongruencia porque es imposible que dos manos actúen sobre cincuenta, cada uno con unas necesidades, unas inquietudes, unos intereses y unas motivaciones diferentes. Yo pregunto a las familias antes de dar clase, unos me dicen que les gusta el deporte, otros los superhéroes, otros los coches, pero es que un profesor con veinticinco niños no puede preparar veinticinco clases individuales para cada alumno, ni por tiempo, ni por espacio, ni por presión. Y es que, otra vez sale la maldita palabra. " P- R- E - S- I - Ó- N", siete letras con un significado espantoso. Ellos (incluso yo) también tenemos miedo de que nuestros alumnos no encajen con lo que la sociedad requiere: un alumno con sobresalientes, ejemplar, que apunte sus tareas en la agenda, que recoja su habitación o que le cuenta a su mamá lo que ha hecho hoy mal en la escuela.

 

El problema es que no damos a los niños la oportunidad de aprender tranquilos, no pasa absolutamente nada porque un niño no comprenda un contenido a la primera, porque un curso no sepa sumar y aprenda el siguiente. Tenemos que entender el aprendizaje y el conocimiento como una oportunidad para toda la vida y no para una etapa escolar, o es que acaso, ¿cuando cumples dieciocho años y sales del instituto, ya no sigues aprendiendo? Yo hasta hace poco no sabía cocinar prácticamente nada, y no me avergüenzo de ello, simplemente he crecido, la vida me ha dado la oportunidad de nuevo para intentarlo y lo he conseguido. Esto es precisamente lo que deberíamos hacer con cada niño, dejarlo florecer a su tiempo, sin presión, sin crítica y sin comentarios dañinos. Esto último, quizá sea lo más importante, el no comparar al niño con un compañero, el luchar para que ese niño pase del "no sé hacerlo" al "voy a intentarlo, y si fallo, lo vuelvo a hacer". Simplemente, la educación de un niño es parte de todos, de los dos agente más importantes en su desarrollo: su familia y la escuela. Si no nos apoyamos es imposible que florezca, que se haga grande, que sus raíces se hagan duras. No consiste en que la familia critique al niño por no conseguirlo, ni tampoco al profesor por no haber conseguido que su alumno llegue a un punto, simplemente dar tiempo al tiempo y confianza al niño. Yo ahora, tengo alumnos que me agradecen haber pasado por sus casas, que me escriben contándome sus buenas experiencias, y es que Jacinto no tiene nada que ver con el Jacinto que conocí al principio, es un chico motivado, luchador y con ganas de aprender. No importa si fallas, simplemente es hacer comprender que vivimos en un mundo donde afortunadamente todo tiene solución excepto una cosa, y esa cosa no es precisamente esto. Simplemente, se trata de poner el corazón donde vas y de hacer notar a esas familias que sus hijos también son bien recibidos, sepan o no hacer una distinción entre un sujeto y un predicado.

 

A mí me habéis enseñado mucho, y hoy os quiero agradecer a través de este post el haberme dejado participar de vuestras experiencias, de vuestros progresos y de vuestros no progresos (aquí la palabra "fracaso" no entra). Simplemente gracias por ser mis primeros alumnos porque con vosotros me he hecho de hierro y cada día tengo más claro qué es lo que me hace sentir este mundo.

 

GRACIAS.


LA IMPORTANCIA DE LA LENGUA

Día a día me dedico a escuchar las conversaciones de las personas que me rodean. Antes iba siempre por la calle con los cascos puestos, y no sabéis la cantidad de cosas que he aprendido cuando me he alejado de los malditos aparatos. Quizá haya personas que piensen que no tengo derecho a hacerlo, pero es evidente que es algo que no voy comentando allá por donde voy, simplemente guardo mi voz. He escuchado a todo tipo de personas: los cuatro adolescentes que acaban de salir del instituto, las cuatro señoras mayores que vienen de comprar el pan y los cinco o seis señores que estaban jugando a la petanca en el parque de debajo de mi casa. Pero no, las mejores personas no son estas, las mejores personas son el grupito de madres que acaban de recoger a sus hijos del colegio. Esto es algo inexplicable, porque parece como si un tornado acabara de pasar por sus cabezas.

 

Cabe destacar en este punto la diferencia entre oír y escuchar, porque es algo totalmente diferente aunque pensemos que todo este mundo consiste en lo que conocemos como simplemente tener conciencia de lo que dicen otros/as. En realidad la diferencia es diminuta, pero a la vez gigante. Oír procede del latín "audiere" y significa percibir sonidos, pero escuchar, procede del latín "auscultare" y significa prestar atención a lo que se oye. Esto de prestar atención es fundamental para convertirnos en personas críticas con nuestro entorno, no dejar que nadie te llene la cabeza con incongruencias y que sepas tú en el momento en el que tienes que saber que algo no va bien. Estamos hablando de que estamos en una sociedad moderna, novedosa, donde las personas tenemos que ser seres críticos con nuestro entorno, hacernos preguntas e intentar dar una respuesta, pero sobre todo, no caer en el conformismo de la "tumbona de la playa". Ese es el camino fácil, el conformarte con lo que la sociedad marca, pero, ¿es que acaso tú no puedes decir "no"? Efectivamente, no, no puedes porque no tienes un pensamiento crítico desarrollado. Esto no nace de la noche a la mañana, sino que se trabaja.

 

Todas estas personas que he nombrado al inicio de este post, cometen errores gramaticales orales, escritos al hablar que no podemos permitir, porque hacen daño a las orejas. No quiero ponerme a hablar ya, de lo ortográfico porque es que asusta ir a un restaurante a comer y que te pongan: "uevos con patatas" (y sí, lo he visto y no precisamente una sola vez). Y es que, vamos a ver, que estamos hablando de problemas que afectan comunitariamente a nivel autonómico, por ejemplo mi querido Madrid y sus madrileños/as, todos con su chulería por las calles de Gran Vía y con su cocido, ¿os habéis olvidado de que somos leístas? No sé si habréis hecho la prueba alguna vez, pero decimos "Ana le cogió por la noche porque tenía que amamantarle", ahí lo llevas: 2 errores gramaticales que vienen precisamente por eso que nos enseñaron y que tanto miedo le teníamos de "complemento directo y complemento indirecto". Ese "le" es erróneo, porque realmente Ana coge algo, y ese algo, únicamente puede ser sustituido por "lo", "la", "los" y "las". Por todo esto, me refiero que todas esas veces en las que hemos pensado que la asignatura de Lengua no debería existir, cada día tengo más sentido que es la que más tiene que primar en el desarrollo de las personas, de hecho, considero que esta formación en nuestra propia lengua debería ser algo para toda la vida, porque estamos encontrándonos con casos bastante alarmantes de desconocimiento. Y ya no únicamente esto, es que estamos hablando de que muchas personas ni si quiera saben expresar sus sentimientos. No son capaces de enfrentarse al papel en blanco, de salir delante de veinte personas a contar quién fue Nelson Mandela o qué fue la II Guerra Mundial. Estamos hablando de cosas serias, porque no podemos entender la vida sin comunicación. Somos seres sociales, que nos necesitamos unos a otros para poder vivir; nadie de nosotros podría vivir en solitario sin contar con la ayuda de sus iguales. Si no sabemos comunicarnos, si no sabemos expresar al otro qué nos pasa, qué nos atormenta, ¿cómo vamos a vivir? No se puede. Ya te lo digo yo.

 

Por otro lado, siempre hablamos de la importancia de la lengua escrita, o de la lengua oral, pero con un sentido comunicativo en el que uno expresa, pero es que la literatura también consiste en que una persona sea capaz de reconocer o interpretar lo que otra persona quiere transmitir a través de una composición como un poema, una novela o una obra teatral. Aquí, ya no es que la gota haya colmado el vaso, no no, es que el vaso se ha caído al suelo y se ha roto en mil pedazos. Partimos de que estamos en una sociedad donde apenas leemos, donde apenas queremos conocer el mundo que nos rodea más allá de conocer las cuatro barbaridades (y digo barbaridades porque nos fiamos de cualquiera) que hemos leído en Twitter esta mañana. Lo peor, es que esta Sociedad del Conocimiento que deberíamos estar impulsando, desgraciadamente, está cayendo en picado. No tenemos ni idea de qué ocurre, ya no leemos, no leemos ni la prensa, no leemos Clásicos que nos han dejado tantísimo conocimiento en su interior. ¿Qué nos pasa con los libros? Es que no entiendo a qué viene tanto asco de repente. Ya los alumnos ni en el instituto leen esos libros que se consideran como "lecturas obligatorias", directamente van a Youtube a ver si por algún casual pueden encontrar una película de una hora y tres cuartos para verla y hacer el examen. Un libro no es sano únicamente por lo que transmite, sino porque nuestro cerebro convierte en representaciones y guarda en nuestra memoria todas aquellas palabras que leemos (o la gran mayoría). Yo siempre digo que dentro de mí debe haber una cámara porque siempre que voy a escribir algo me van apareciendo las palabras poco a poco en mi cabeza, con sus acentos, con sus haches y con sus jotas. ¡Es magnífico! Y ya no es únicamente el conocimiento, es que ni si quiera sabemos captar lo que nos quiere transmitir el lector, no sabemos seleccionar la información pertinente y es que tampoco se enseña a ello. Das con alumnos que se han estudiado toda la página del libro de Ciencias Sociales porque no saben descartar información menos relevante. No obstante, hay una cosa que todavía creo que es más preocupante, no entender a una persona que te está hablando en tu misma lengua, tu mismo idioma, tu mismo código comunicativo (si recordamos los elementos de la comunicación había uno que se denominaba como "código"). El otro día me dijo un niño de 5º Primaria que no había usado nunca un diccionario, y yo pregunté: "¿Cómo es esto posible? Él, como si hubiera cometido un crimen me dijo: "¿Pasa algo, está mal? y yo le dije, no tú no tienes la culpa. La culpa la tienen las personas que no luchan por nuestra lengua, las personas que prefieren haceros aprender de memoria todos los tiempos verbales, todas las obras de Quevedo, los determinantes posesivos y no os dan una caja llena de libros como hicieron conmigo. Una vez más si lees esto, te estoy inmensamente agradecida de haber podido llenarme de pura magia.

 

Por favor, seamos conscientes de la importancia de que las personas conozcan su lengua, de la importancia de que sepamos comunicarnos. El conocimiento no nos viene solo, tenemos que transmitirlo, y créanme que la mejor manera para hacerlo, es dejando a un niño sumergirse en un libro, haciendo que escriba sobre lo que le rodea, cogiendo el gusto por las palabras, porque esta es la base: si una persona no sabe comunicar una idea, puede saber mucho de ciencia, de matemática, de la propia lengua, de filosofía o de astronomía, pero nunca sabrá aportar su grano de arena a esta Sociedad del Conocimiento que tiene que impulsarse, y nunca decaer, porque esto será señal del "no progreso" (la palabra fracaso nunca entra) de los seres humanos.


INSIGNIFICANCIA

Hace menos de una semana tuve la oportunidad de estar con una amiga muy especial. Ella es estudiante del ámbito sanitario y acabamos (como en todas y cada una de nuestras charlas) haciendo símiles entre su mundo y el mío (el educativo). Me comentaba que tenía que hacer un trabajo en el que debía de poner de manifiesto cómo trataría a un paciente en el caso de que estuviera viviendo una situación bastante compleja. Os pongo el ejemplo que ella me puso a mí para que me entendáis mejor: "Imagina que estás pasando consulta, estás atendiendo a un paciente y te dice que si la radioterapia le va a hacer daño, que si se va a morir o que si realmente esto para qué vale si no hay nada que le vaya a curar".

 

Ella (que trabaja con pacientes oncológicos) me dijo que muchas veces hay situaciones en las que es muy difícil lidiar con este tipo de situaciones porque no te enseñan a cómo afrontarlas. Yo la comentaba que tenía toda la razón del mundo, que a mí tampoco me enseñaban en mi carrera a cómo lidiar con un niño con Necesidades Educativas Especiales o, como leí una vez en un libro titulado "Maestra de pueblo", a cómo afrontar la hora del recreo. Personalmente, pocas asignaturas de la Universidad me están sirviendo para algo, creo que muchas veces no se nos enseña lo más necesario, y es que por ejemplo hasta que un estudiante de Magisterio llega a un aula a realizar las esperadas prácticas no sabe qué es colocarse delante de un grupo de alumnos, lidiar con todas las familias y las complicaciones que puedan surgir en cada seno familiar, pero en cambio, venga a realizar actividades absurdas que lo único que hacen es quitarte tiempo. Esto no es que lo piense yo, es que me he cruzado con un montón de personas en mi vida que ya están ejerciendo y todos me dicen lo mismo: donde realmente vas a aprender es cuando te veas sumergida en un aula con veinticinco niños/as. Creo que razón no les falta, y eso que he podido presenciar ese tipo de momentos muchas veces. Vivimos en un mundo donde somos muy conformistas, donde nos creemos que sabemos todo con las cuatro ideas que tenemos en mente y es que, realmente no es así. Nadie sabe todo en la vida, pero lo que sí que puedo afirmar es que nos merecemos salir con un mínimo de contenidos prácticos para poder ejercer de un modo significativo desde el momento primero. Muchos niños y niñas con los que me he cruzado estos últimos años me halagan de tal manera, que hasta me hacen sentir bien, pero sé que es algo que he trabajado yo y que nadie lo ha hecho por mí. He realizado (como mi amiga) numerosos cursos que no tendría que hacer si no quisiera, he realizado seminarios extra, voluntariados e incluso, he acudido a conferencias donde se han puesto diferentes temas centrales como objeto de estudio. 

 

Por otro lado, están aquellas personas que piensan que somos máquinas de conocimiento y nos piden (como mínimo) tres o cuatro tareas donde se nos pide literalmente: "Elabore usted una programación didáctica" o "Investigue acerca de...". Yo no sé si es que me estoy volviendo loca, pero me conecto cinco días semanales por Teams (una maldita plataforma en la que nos conectamos sesenta o setenta personas detrás de un ordenador), estoy conectada una media de 20 horas semanales, y todavía no recuerdo el momento en el que me hayan explicado cómo tengo que hacer una programación, cómo tengo que enseñar un contenido matemático a un alumno de 5º de Educación Primaria o cómo tengo que explicar el color rojo en el nivel primero de la Educación Infantil. No señores, no sabemos, somos estudiantes de Magisterio y no sabemos, pero eso sí, hacer programaciones no puede faltar. Claro que no, no puede faltar porque son ESENCIALES en el mundo educativo, se necesitan, pero lo que no es justo es que yo proceda de un Bachillerato de Ciencias Sociales donde lo máximo que se me ha enseñado es una matriz y quién fue Pío Baroja, y que hace un año y medio entrase en la Facultad de Educación y que junto con cinco compañeras más tuviéramos que hacer una Programación Anual de un nivel de 5 años nosotras solas, sin ningún tipo de explicación. Bueno, sí, sí que había explicación: "Eso está mal, cambiadlo", "ese horario no es el que tenéis que usar", "demasiados objetivos". No soy absolutamente nadie para tirar vuestro camino por banda, pero sois ejemplos de personas que tiene que dar ejemplo. No sé si os dais cuenta de que es como una espiral que nunca se acaba, todos dependemos de otros, y qué queréis que os diga, más en el mundo del Magisterio...

 

Con esto, también me gustaría nombrar a todas aquellas personas que únicamente saben (porque NO saben hacer otra cosa que envidiar al vecino) criticar a las personas que estudiamos Magisterio. Os invito un día más a venir a pasar las tardes conmigo, a ver que no me mancho las manos de témpera cada día, que como tú, acaba el cuatrimestre y tengo mi carpeta con mi taco de folios para estudiar, que como tú también lloro por agobio, que como tú también llevo bolígrafos y en el estuche, y claro que sí, también llevamos pinturas. Llevamos pinturas porque tenemos que enseñar a conocer el mundo a todos y cada uno de los niños que pasen por nuestras manos, tenemos que enseñar a pintar, a dibujar, a dejar ser libres a los seres humanos. Te diré algo más, y sé que no te hará falta mucho más para entenderme, supongo que tu madre o tu padre también te cantaba cuando eras bebé, jugaba contigo, pintaba contigo y te hacía el avioncito para comer. ¿Acaso es tu madre/padre RETRASADO/A por hacerlo? Perdón por la palabra, pero es la palabra que corresponde a cómo nos hacéis sentir cada vez que os reís de nuestros estudios. No te lo voy a permitir ni una vez más, porque para que haya personas que como tú sigan superviviendo a este mundo, se necesitan personas como todas y cada una de las que hoy están estudiando en una Facultad de Educación.

 

Por el respeto y la consideración que merecemos, todos y cada uno de nosotros seguiremos esforzándonos para que tu insignificancia no tenga tanto peso en la sociedad en la que vivimos. 


APOSTANDO POR LA BILINGÜE

Hace mucho tiempo en nuestra sociedad se incorporó el término bilingüe, y otra vez más la educación no quedó aislada de incorporar ese término a su campo semántico. Muchísimas familias apostaron por involucrar a sus hijos en una educación bilingüe, tanto como si hubiera sido una innovación increíble dentro del mundo educativo. Mentiría si dijera que no me he imaginado alguna vez llevando a mis hijos a una escuela bilingüe, donde aprendieran todo el inglés que no fui capaz yo en mis tiempos de colegio y que tanto quisiera que aprendieran ellos por lo necesario que es ahora mismo (y que será) para poder acceder a un puesto laborar medianamente bueno. No obstante, también mentiría si os dijera que no me da miedo que no aprendieran su propio idioma. Hace tiempo en otra publicación de este mismo blog os ponía la importancia de que los seres humanos conocieran su propia lengua para poder comunicarse con su entorno y poder tener una vida plena. En cambio, creo que apostando por la educación bilingüe de hoy en día es prácticamente imposible que los niños/as comprendan su propio idioma porque sí, vocabulario aprenden hasta parecer "diccionarios con patas", pero realmente en español no están comprendiendo el temario, simplemente es el estudio de un conjunto finito de reglas gramaticales inglesas y una cantidad inhumana de vocabulario. Por otro lado, conoceréis todos el famoso "speaking" o el famoso "writing", los cuales apenas se desarrollan. Muchísimos docentes al ver que sus propios alumnos/as no comprenden qué están queriendo decir sus profesores/as, deciden explicar el temario en español, y además, los exámenes son completamente diferentes a una educación en castellano. Yo he podido ver exámenes de ambos tipos y en la educación en castellano los niños escriben (dependiendo de la edad) más o menos, incluso los más pequeños comienzan a escribir sus pequeños párrafos, pero los exámenes que he visto de educación bilingüe directamente son de unir, de completar palabras o de unir viñetas con textos. Soy de pensar que una buena educación no es aquella en la que te hacen memorizar una lista de palabras para preguntártelas una vez y listo, sino que soy de pensar en un aprendizaje permanente y donde la reflexión y el trabajo de investigación sea el medio para llegar al conocimiento. Actualmente vivo rodeada de centros educativos bilingües y varios institutos. No sé si conocéis cómo funciona la manera organizativa de los institutos bilingües públicos, pero existen varias ramas por las que un alumno puede desarrollar su vida estudiantil, estudiando en inglés varias materias como Geografía e Historia, Educación Física o incluso, Matemáticas. Conozco varios casos de alumnos/as que han comenzado este año la Educación Secundaria Obligatoria y que comenzaron en el programa bilingüe de su IES correspondiente, pero no pudieron continuar porque no tenían un nivel suficientemente desarrollado habiendo acudido a un CEIP bilingüe que se supone que sigue el nivel de lo que se propone para la Educación Primaria. Como familiares y como docentes también es duro ver cómo los propios alumnos no avanzan o puedes impartir las horas lectivas de modo en el que utilices esa lengua porque no te entienden. Creo que es esencial ver la realidad que nos rodea respecto a este tema y juzgar por nosotros mismos.

No creo en la educación bilingüe que se propone, porque si yo ahora mismo preguntara a cualquier alumno de un programa bilingüe que me contara la II Guerra Mundial o que me contara el tema de los Reyes Católicos, creo que no serían capaces de explicármelo en español. No quiero que mis hijos reciban una educación en la que solo tengan que memorizar (aunque también lo veo muy complicado porque el sistema educativo, en mi opinión está bastante mal plateado); quiero una educación donde mis hijos salgan preparados al mundo que los rodea. Creo que la mejor opción que hay para que una persona aprenda realmente el inglés aprendiendo acorde con su propio idioma es pasando una temporada fuera de us país natal, donde tenga que establecer diálogos con sus convivientes y así, poder establecer vínculos con otras personas de las que probablemente el aprendizaje sea más efectivo que unas páginas de un libro de texto.


¿Y SI NO TUVIÉRAMOS VOZ?

Hace poco tiempo me topé con un poema de Neruda que hablaba de la voz, en concreto dice así:

 

ME gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma emerges de las cosas, llena del alma mía. Mariposa de sueño, te pareces a mi alma, y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante. Y estás como quejándote, mariposa en arrullo. Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza: déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio claro como una lámpara, simple como un anillo. Eres como la noche, callada y constelada. Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente. Distante y dolorosa como si hubieras muerto. Una palabra entonces, una sonrisa bastan. Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

 

Leyendo y releyendo el poema me di cuenta de las diferentes posibilidades que podemos encontrar en el mundo y me acordé de aquellas personas mudas. Realmente pienso que existe una total desigualdad para estas personas, principalmente porque el mundo no está preparados para ellas. En los centros educativos preparamos a los niños/as para utilizar el lenguaje oral (y que conste que no me parece nada mal, porque no concibo un mundo donde las personas (y más las personas del futuro - los niños- ) no utilicen el lenguaje oral como medio de resolución de sus problemas y el sentido comunicativo). No obstante, considero que no estamos fomentando otro tipo de comunicación como por ejemplo la escrita. Sí que enseñamos reglas ortográficas, normas sintácticas, análisis morfosintáctico de las palabras simples con las que nos topamos en el día a día, pero realmente, ¿quién sabe a día de hoy escribir una carta? o ¿quién sabe poderse expresar en el papel con el fin de transmitir algo a alguien? Muchas personas que no saben realmente tampoco saben poder leer lo que quiere decir el otro o poder ponerse en la situación del que no habla porque su organismo fonológico se lo impide.

 

De hecho, mi hermana cuando era pequeña me decía : "no sé cómo se dice", y yo ahora con más uso de razón que en ese preciso momento, pienso sobre qué haríamos si realmente no pudiéramos comunicarnos si no supiéramos escribir y no pudiéramos utilizar el lenguaje oral. Por eso recalco una vez más que no consiste en colapsar los cuadernos de los alumnos/as con cantidad de esquemas o ejercicios lingüísticos ni matemáticos, sino darles las herramientas necesarias para poder lidiar con cualquier tipo de situaciones en su futuro, y en definitiva: ENSEÑARLES A VIVIR.


+ SENTIDO CRÍTICO, - SILLA Y LIBRO

Llevaba tiempo queriendo escribir esta entrada y es que hoy, exactamente a raíz de las 00:00h en España, he decidido que era el mejor momento para hacerlo. Hoy en día las Redes Sociales se te pueden plantear de dos modos: siendo tu mejor aliado: te informa sobre el segundo a segundo de la vida de las personas, de puedes planificar unos planes geniales o si quieres, también puedes subir tus mejores fotos; por otro lado y desgraciadamente es así de cierto, puede convertirse en tu peor enemigo, ya que si no tienes conciencia sobre lo que "muestras a todo el mundo" puedes realmente cometer un acto realmente perjudicial para ti para y tu entorno. 

 

Serían aproximadamente la una de la madrugada del día de hoy (10 de mayo de 2021) cuando estaba viendo una serie y comencé a ver fotos en Instagram, Twitter de muchos amigos míos (¡y qué pena me da decirlo!) haciendo botellón en los parques cercanos, en plazas históricas de las provincias españolas, e incluso, en algunas playas. Mi respuesta no verbal a aquellas imágenes se dieron a través de una sensación de rabia, pena y dolor. Me sentía una persona que no servía para nada con todo el esfuerzo que habíamos intentado llevar a cabo unos pocos durante todo un año, y sí señor@s, un año entero. No hemos podido salir de las Comunidades Autónomas donde hemos vivido, hemos tenido que distanciarnos físicamente de nuestros seres queridos y no poder darles ni un simple abrazo en los días de sus cumpleaños, hemos pasado la Navidad solos en casa, sin nadie, únicamente cenando los convenientes y sobre todo, hemos pasado miedo. Miedo he pasado yo, de que mis propios abuelos o familiares pudieran contagiarse, pero tengo personas cerca que saben perfectamente qué es que una pandemia mundial te arrebate a la persona que más quieres, pero también conozco gente que saben qué es que un familiar tuyo esté al borde del abismo. 

 

Siento pena por tod@s los sanitarios a los que esta noche les habéis faltado el respeto, a todas las personas, a la tercera edad y a todas las personas trabajadoras, porque nosotros hemos intentado con fuerzas y garras poder sacar un país hacia delante, un país con su gente trabajando, con sus bares, con sus parques, con sus museos y su Cultura... ¿por qué sois tan crudos, por qué?, ¿quién os ha hecho ser así? 

Soy una persona a la que le encanta rodearse de su gente y ojalá poder haber estado anoche con mis amigos cenando hasta las tantas de la noche, que tuvimos que volver apurados porque se nos acaban el tiempo, pero lo que no comparto y no consiento es que toda la gente que ayer estuvo de fiesta hoy venga a darnos lecciones de vida y a decirnos que "se les consideraban delincuentes y no tenían libertad". Mire, perdone, libertad no hemos tenido nadie porque la gente se está (y hablo en un presente de indicativo que alude a la que acción sigue perdurando en tiempo y forma) muriendo. No sois conscientes del daño que estáis haciendo a toda la gente de España, y os diré más, ¡qué pena que lo hagáis justo en el momento en el que empezaba el verano! Gente joven sin exámenes, sin tarea, poder disfrutar, unas copas, musiquita con tus colegas, una playa en familia, unas comidas en el chiringuito; gente adulta más de lo mismo, pero sobre todo si hay personas que merecen una mención especial este año son todas las personas que han estado al pie del cañón y a las personas mayores, que son unos privilegiados por poder tener ese matavirus dentro de ellos... en resumen ¡VACACIONES, el mejor momento para disfrutar en compañía! 

 

El problema es que sigo pensando que no toda la culpa de estas personas viene dentro de sí mimos como si fuera algo que perdurara por naturaleza. Ya decía Rosseau que el hombre era bueno por naturaleza pero que la sociedad lo corrompía. Una vez más vuelve a entrar el juego el papel que juegan las aulas en una personas. ¿De verdad seguimos pensando que es necesario toda la cantidad de contenidos teóricos que introducimos a una personas cuando es niño como si le abriéramos la cabeza por la mitad?, ¿dónde está el sentido crítico y dónde está la responsabilidad ciudadana?, ¿por qué no le damos la importancia que merece? Generalmente las clases de Valores Éticos y Cívicos son utilizadas en los centros educativos como una hora "libre", una hora de hacer al alumnado tener una sesión de tranquilidad: unos debates, unas cuantas frases motivadoras, unas cuantas dinámicas de grupo y poco más. Os diré que echáis a perder una de las pocas esperanzas de que hagamos ciudadanos democráticos, libres y sobre todo, comprometidos con la sociedad, igual si tod@s pusiéramos un. poquito más de nuestra parte estas cosas luego no pasarían.


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